Eleutherodactylus eneidae
Familia:
Orden:
Distribución
Especie endémica de Puerto Rico, este coquí habita los bosques
de alta montaña y se encuentra en pequeños barrancos de lodo,
en troncos y en musgos o en sus cercanías en alturas de 1,000
o 3,000 pies en la Cordillera Central y El Yunque.
Descripción
Especie terrestre de tamaño mediano (1-1 3/16 de pulgada), con
tubérculos en el dorso y los párpados y las superficies dorsales
de varios colores. No hay mucha variación en la coloración dorsal,
aparte de que a veces el color de fondo, que es castaño verdoso
o castaño grisoso, puede ser claro u obscuro, y que tiene a veces
un tinte amarilloso en el trecio posterior de los flancos. Un
par de líneas claras, enternamente cóncavas, a veces pueden verse
en la espalda. El ojo es muy peculiar, siendo su color dorado
o verde grisoso, más o menos similar al cuerpo pero generalmente
más obscuro y con reticulación venal negra.
Información Biológica
La mayoría de las especies de coquíes comienzan a cantar al atardecer.
Cada especie posee un canto característico. Cantan con el propósito
de defender sus tres tipos de territorios: 1) el de albuergue,
2) el del alimento y 3) el de apareamiento. Aparentemente, al
canto del macho sirve para desalentar a otros machos cercanos
de cantar para atraer a las hembras.
A diferencia de otras ranas, los coquíes no atraviesan por la
etapa de renacuajo. La hembra pone los huevos (aproximadamente
unos 28 por camada) en un ambiente terrestre y húmedo. Al finalizar
el período de incubación, sale una ranita de cada huevo, réplica
en miniatura del adulto.
Amenazas
Aparentemente esta especie ha sufrido una merma poblacional súbita,
porque ha desaparecido de lugares donde era considerado un residente
permanente. Por lo tanto, se ha designado como una especie amenazada
hasta tanto se conozca la razón de su merma poblacional. Por entenederse
que dicha disminución poblacional no está relacionada con la pérdida
de hábitat, no se ha designado habitat crítico.